Zona de desastre
Pacheco, Cristina
Resumen
Como si no bastaran las humillaciones de la pobreza, la naturaleza magnificó las carencias y los sufrimientos El 19 de septiembre de 1985 un sismo de consecuencias desastrosas para la ciudad de México puso al descubierto cuán vulnerable es la máxima concentración urbana del país. La ciudad de México refleja como un espejo las distorsiones de nuestro desarrollo con pobreza y con torpeza En ella se resumen las imprevisiones, la irresponsabilidad y el cinismo de la clase gobernante Ha sido el escenario de la revuelta de los ricos contra los pobres La salvaje especulación urbana, la letra muerta de los reglamentos y los políticos centauros —mitad funcionarios y mitad empresarios— que se han ocupado de gobernarla, han dado como fruto los contrastes más brutales en la distribución del ingreso; así, al lado de la urbanización, el pavimento, los árboles y las casas confortables, surgen las viviendas antihigiénicas, el páramo de chapopote y tierra, la contaminación visual y, en suma, todos los horrores que la pobreza implica A la condición de ser pobre se añade el desprecio en el trato. Cristina Pacheco, en su tercer libro*, ahonda en su actitud de rescatar el testimonio de nuestros condenados de la tierra respetando la dignidad de los protagonistas de ese mar de historia de los desposeídos, que conforman la trama de una amplia capa de nuestra población urbana. El temblor del 19 de septiembre nos recordó que muchos habitantes de las vecindades de la ciudad vivían en condiciones demasiado precarias Hacinados en cuartos mal ventilados e incómodos, sin servicios sanitarios aceptables y con la nula esperanza, después de 1982, de mejorar sus condiciones de vida, esos habitantes tenían en la solidaridad del grupo que compartía las viviendas amenazadas ahora por el derrumbe o la demolición, la única forma de defenderse de la incertidumbre de la vida ajena al barrio; esa solidaridad era también el único consuelo ante las desgracias Ahí en ese ambiente, los tonos de la brutalidad machista son más sombríos. El temblor hizo que se hiciera público un hecho que nadie ignoraba, pero al que no se le concedía importancia: la sobre explotación a que son sometidas las mujeres cuyo trabajo hace posible que dispongamos de vestido De un día para otro, entre los escombros y los maltrechos edificios, quedó al descubierto la burla a las leyes laborales Mujeres obligadas a trabajar jornadas extenuantes, sin consideraciones de ninguna especie, y ahora sabemos que en edificios inadecuados para servir como talleres fabriles; sólo ellas saben lo que representó ver como las losas se desplomaban sobre sus cuerpos y como al sobrevivir el desamparo fue su única realidad De trabajadoras anónimas a protagonistas del mayor escándalo laboral de los últimos años. Cristina Pacheco reconstruye fragmentos de esas vidas Su prosa ágil e impecable nos habla de los antecedentes de las costureras, de sus ilusiones y desilusiones, de lo que significaba estar durante muchas horas a las máquinas de costura, de las penurias de la vida. Hay en el libro de Cristina un vivo retrato de cómo vivieron, en la vecindad o en el taller, los angustiantes segundos que acabaron con la vida de muchos y que dejó sumidas en el sufrimiento y la desolación a familias enteras. El libro de Cristina Pacheco quedará como la memoria de un accidente de la naturaleza que marcó profundamente nuestras vidas Días de polvo, escombros, dolor, solidaridad colectiva y también de rapiña
Detalles del libro
  • Clasificación: F 1386.3 P33
  • Editorial: Océano
  • Año: 1986
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